

La segunda temporada con Javier Imbroda en el banquillo del Caja San Fernando supuso la continuación del proyecto iniciado tan espectacularmente un año antes. La posibilidad de nacionalización española de Chuck Kornegay hizo que el club le cediera un año a Fuenlabrada, ocupando su lugar el comunitario Paul Fortier, mientras que se 'españolizó' con Solana e Iván Corrales un bloque que seguía girando en torno a Turner y Scott, y que volvía a viajar por las mejores canchas de Europa disputando la Euroliga.
Lógicamente, el Caja ya no era el equipo sorpresa y además pagó llevar adelante dos competiciones tan exigentes con una plantilla no excesivamente larga. En la segunda participación de la historia en la máxima competición continental, el cuadro de Imbroda cayó en la segunda fase dejando un buen sabor de la boca a los aficionados.
En la fase regular de la ACB terminó cuarto, mostrando un nivel muy parejo al exitoso año anterior, si bien gran parte del trabajo del año se fue al traste en unos cuartos de final de play off cuando menos extraños. Ante el emergente Tau Vitoria de Querejeta, el Caja sufrió los estragos arbitrales en una eliminatoria conducida a su antojo por Julio César Lamas, el técnico argentino del Tau.
Después de la victoria inicial del Caja en San Pablo, los vitorianos montaron el ‘show" mediático para presionar a unos árbitros que en el segundo encuentro en Sevilla fueron poco objetivos. Luego, en Vitoria el equipo no estuvo a la altura esperada. Como mal menor, la clasificación para la Copa Saporta consoló al club.


