

Con la marcha de Petrovic se inicia un nuevo proyecto con unas perspectivas muy halagüeñas. Los dirigentes cajistas quisieron dar un giro a la filosofía personalista que con muy buenos resultados había desarrollado durante dos temporadas el técnico croata. Ficharon entonces a Salvador Maldonado, cuyo trabajo en Manresa había sido hasta entonces brillante. Además del técnico, se contrató a cinco nuevos jugadores, dos nacionales (Salva Díaz y Manel Bosch), y tres americanos (McNealy, Jackson y Thomas). Todos habían demostrado su valía en otros equipos.
Los objetivos eran claros, clasificarse para la fase final de la Copa del Rey y los Play Off. Sin embargo, el camino empezó a torcerse pronto y los cajistas no lograron el pase a la Copa. A partir de ahí todo fue empeorando y el equipo fue entrando en una importante dinámica de resultados negativos. Tanto, que en la jornada 25ª el equipo se encuentra entre los cuatro últimos de la liga. La directiva decide cesar al técnico y se ficha de nuevo a José Alberto Pesquera para evitar de descenso.
Antes del cese de Maldonado ya se la había dado la baja a Stanley Jackson, que fue sustituido por el americano Randy Woods. Además, se fichó a un brasileño con pasaporte alemán, Schutte y al americano Jasón Sasser. Al final, el trabajo de Pesquera dio sus frutos y el Caja no tuvo problemas para mantener la categoría.


