El compañero y técnico de la cantera cajista Daniel Rodríguez ha realizado una cercana entrevista a Juan Alberto Aguilar tras su regreso a Sevilla y su incorporación a la disciplina del equipo ACB ante la baja por lesión de Earl Calloway
El canterano Juan Alberto Aguilar ha conseguido el sueño de todo aquel al que este deporte le entusiasma: ser profesional de la canasta. La suerte es una compañera de viaje imprescindible en cada aventura, pero muy pocas veces irá separada del esfuerzo, la ilusión y el sacrificio por lograr aquello que uno se proponga; aunque la mayoría de las veces (y esto es lo que hace grande a Juan) te dejes el alma sin contar con garantías de éxito.
Líder de asistencias en la Adecco Oro y habiendo cumplido el objetivo de la permanencia con su equipo, Juan Alberto Aguilar disfruta de minutos de nuevo en la ACB ayudando al Cajasol ante la baja por lesión de Earl Calloway. La suerte acompaña, sí, pero sabe elegir bien a sus compañeros de travesía.
Una vez alcanzado el objetivo de la permanencia con el Tarragona, vuelves a Sevilla convocado por Joan Plaza para incorporarte a la disciplina del equipo ACB ante la lesión de Earl Calloway. ¿Cómo ha sido tu regreso a casa?
He de confesar que mi vuelta ha sido muy cómoda, pues existe un grupo humano formidable, con el que ya coincidí en pretemporada, que desde el primer día me ha tratado como uno más. Los primeros días acusé un poco el mayor ritmo con el que se entrena en ACB, pero ya lo tengo superado.
Has disfrutado de minutos tanto en el partido ante el Asefa Estudiantes como en el disputado en Manresa ante el Assignia. ¿Cuáles han sido tus sensaciones?
Las sensaciones que he tenido en los partidos han sido muy intensas, por lo que supone para mí jugar en el equipo donde me he formado. Aparte de esto, la confianza que me han transmitido tanto mis compañeros como mis entrenadores me ha permitido superar el hecho de que aún no conociese en profundidad todas las variantes tácticas del equipo. Además, hemos tenido la suerte de ganar los dos partidos, lo que nos permite seguir teniendo opciones de entrar en el Playoff. Todo ello me lleva a valorar mi vuelta a Sevilla de forma muy positiva.
Esta temporada has continuado con tu formación militando en el Tarragona 2017 de Adecco Oro. ¿Cómo ha sido tu experiencia?
Estoy muy contento de haber pasado esta temporada en Tarragona, una ciudad tranquila, de clima mediterráneo, con una población acogedora, muy bien dotada de infraestructuras y sobre todo muy bien comunicada, algo fundamental para alguien que vive sólo. Tras ocho meses viviendo allí he de reconocer que he tenido mucha suerte de que mi trabajo me haya permitido disfrutar de esta ciudad.
¿Cómo se vive el baloncesto en el municipio catalán?
En general, el baloncesto se vive de forma mucho más intensa en Cataluña que en otras comunidades, pues aquí un gran sector de la población practica o ha practicado este deporte. Esto no quita que el fútbol siga siendo el ‘deporte rey’ y que a los partidos del Nástic acudan más seguidores que a los nuestros. No obstante, hemos contado con una afición fiel que no ha dejado de apoyar al equipo en toda la temporada, lo que ha provocado que nuestra cancha haya sido reconocida por los rivales como una de las más difíciles de la categoría.
¿Te has sentido este año más ‘veterano’ en el vestuario y en la cancha?
Sí, mucho más. En unos meses he pasado de ser el jugador más joven del Xacobeo Blu:Sens a ser, con 23 años recién cumplidos, el cuarto jugador más veterano del equipo y uno de los que acumula más experiencia. Sin embargo, no es la primera vez que me encuentro en esta situación, pues mi último año en el LEB Plata del Cajasol viví una situación similar. Y la verdad es que, aunque implica una mayor responsabilidad, me encuentro cómodo con ese rol de jugador que ayuda a que la marcha del equipo sea lo más positiva posible.
Esta temporada has liderado la clasificación de asistencias y has aumentado tus cifras anotadoras. ¿Qué motiva a lanzar más?
La meta principal que me marco a la hora de competir es tratar de encontrar las mejores opciones para mi equipo. Pero para conseguir hacer jugar a los demás me he dado cuenta de que también debo ser una amenaza para el equipo contrario. Ello ha propiciado que esta temporada haya sido más agresivo y que en algunos partidos haya incrementado las cifras anotadoras a las que venía estando acostumbrado.
Te dedicas al baloncesto profesional y además estás a punto de finalizar una carrera universitaria, ¿has conocido a muchos compañeros que además del basket profesional tengan estudios universitarios?
Desgraciadamente he coincidido con muy pocos jugadores profesionales que sigan formándose académicamente. La mayoría de ellos en cuanto gana su primer salario suele dejar los libros. Y considero que es un error porque nunca se sabe lo que te deparará el futuro. Además, en mi caso me permite mantener el contacto con gente de mi edad, que tienen otros intereses e inquietudes, algo que resulta muy enriquecedor. Sé que estudiar cuando eres profesional del baloncesto es muy sacrificado, pero estoy convencido que merece la pena.
Cuando Pedro Martínez te nombró en el cinco titular en aquel partido de tu debut ACB ante el Barcelona, ¿fuiste capaz de actuar con normalidad?
Actúe con la normalidad que cabe tener cuando sabes que en unos instantes se va a hacer realidad uno de tus sueños. En el momento que escuché mi nombre tuve la sensación de que el tiempo se paralizaba y experimenté unas emociones que nunca había sentido. Pero el hecho de que algunos de mis compañeros se dirigieran a mí tras la charla para decirme que estuviera tranquilo y que jugase como había entrenado durante la semana, me permitió asumir que iba a jugar y que debía estar lo más concentrado posible.
¿Juan Alberto Aguilar se ve reflejado en el juego de algún profesional en concreto?
Tengo muchos referentes e intento recopilar para llevar a la práctica lo mejor de cada uno. Pero no creo que me pueda equiparar a alguien en concreto, pues considero que cada jugador es único. No obstante, si he de nombrar al jugador al que más me gustaría parecerme ese sería Elmer Bennett; pues pienso que es un base que ponía toda su inteligencia al servicio del equipo, al que dirigía de forma magistral.
Supongo que recordarás tu etapa en las categorías inferiores del Cajasol. ¿Qué aspectos consideras claves en un infantil o un cadete tanto a la hora de ir a entrenar como para competir?
Aunque suene a tópico, considero que lo principal durante los primeros años de formación es disfrutar jugando. Pero cuando digo disfrutar, me refiero a mantener una actitud descarada de no parar de intentar hacer cosas nuevas. También es fundamental trabajar mucha técnica individual, pues el baloncesto actual exige que los jugadores dominen todos los ámbitos del juego.
¿Veías en tus entrenamientos de adolescente un camino de futuro profesional como el que estás marcando?
Durante mis años de formación soñaba con convertirme en jugador profesional, pero mi única preocupación era ser mejor jugador cada día. De hecho, hasta que no empecé a entrenar con el primer equipo del Cajasol y a adentrarme un poco en el mundo profesional, no fui consciente de que podía iniciar una carrera en este mundo. Y ahora, he de confesar que me siento un privilegiado de poder trabajar haciendo lo que más me gusta.
¿Qué año recuerdas más intensamente en la cantera del club?
La verdad es que recuerdo con especial cariño todos mis años de formación, porque eran temporadas en las que viví multitud de primeras experiencias: viajes, campeonatos, concentraciones con la selección, etc. Además, guardo muchos amigos de esa etapa. No obstante, si tuviera que elegir algún año me quedaría con el segundo año de infantil, en el que arrasamos en casi todos los campeonatos que jugamos; y con el primer año de junior, en el que formamos un grupo humano fantástico y ganamos el Torneo Internacional de Cholet (Francia).
¿De qué guardas más grato recuerdo, de la canasta contra el DKV Joventut desde el centro del campo en ACB o de la de tu año de Infantil contra Estudiantes en el Campeonato de España?
Las dos fueron muy especiales: por un lado, la primera supuso el culmen al mejor partido que tanto mi equipo como yo jugamos la temporada pasada; y por otro, la segunda fue el colofón a una de las temporadas que guardo con mayor cariño. Es difícil quedarse con una de las dos, pero quizás la de infantiles tuvo más valor porque nos permitió situarnos en el podio del Campeonato de España.
¿Cuál sería tu ‘quinteto ideal’ de entre los compañeros profesionales con los que has compartido vestuario?
De base, y aunque coincidí con él en apenas dos entrenamientos, Elmer Bennet; de escolta, uno de los mejores compañeros y amigos durante mis años de formación, Joaquín Bonhome; de alero, uno de los buques insignias de mi equipo de toda la vida, Raúl Pérez; en los puestos de pivots, me quedo con dos grandísimos profesionales que, a pesar de su currículum y su experiencia, llevaban su humildad por bandera, Mike Higgins y Marc Jackson.