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Los orígenes del Caja San Fernando se remontan 20 años atrás, a la década de los 80, en que comienzan a tomar forma los sueños de gozar en Sevilla de baloncesto de elite. Fue precisamente en los años 80 cuando el expresidente de la Diputación Provincial, Miguel Ángel Pino, encargó a varios empleados de la fundación Luis Cernuda un proyecto para la formación de un equipo de primera división. Pino, junto a su amigo personal Guillermo Sierra, se embarcaron de lleno en la búsqueda de vías que les permitieran materializar dicho proyecto. Hubo que superar muchas dificultades, sobre todo cuando el presidente del RCD Español, Antonio Baró, se echó atrás en las negociaciones que mantenía con Sierra para vender su sección de baloncesto a Clubasa, Club de Baloncesto SA. Los sevillanos dirigieron sus miradas entonces a equipos de 1ª B y 2ª división con posibilidades de ascenso a la segunda categoría del basket nacional, siendo finalmente el Dribling de Madrid el que aceptó la oferta de Clubasa.
Logrado el objetivo de la plaza, se le encarga a José Luis Saez, presidente por aquel entonces de la Federación Andaluza de Baloncesto, la labor de iniciar las negociaciones con los jugadores que posteriormente engrosarían las filas del Caja. Quique Azcón, Toño Martín y Javier García fueron los primeros en llegar. Terry White y M. Crow se convirtieron en la pareja americana del equipo, que se completó con Paco Velasco. Con esta base, el Caja comenzó su andadura en la alta competición con el objetivo de ascender a la ACB.
28 equipos componían la 1ª división, en la que sólo dos tendrían derecho a ascender a ACB y ocho podrían caer a la 2ª división. La directiva hizo un esfuerzo económico importante y consiguió tener el tercer presupuesto de la categoría con 85 millones de pesetas.
El elegido para dirigir esta plantilla fue el hoy consejero del club sevillano Arturo Montequi, quien en un principio tomó las riendas del equipo pero que después abandonó por motivos personales. Leo Chaves, su segundo hasta el momento, lo sustituyó hasta la llegada del uruguayo Etchamendi.
Tras un comienzo de liga dubitativo, el Caja inició una buena racha de juego, logrando cerrar la primera vuelta en quinta plaza. Pero cuando estaba a punto de arrancar la segunda fase liguera, Etchamendi dimitió alegando razones personales (afección cardíaca). Leo Chaves se hizo entonces cargo del equipo hasta final de temporada.
El Caja no logró el ascenso, pero el primer año de experiencia tenía que servir para la temporada siguiente, donde de nuevo el objetivo volvería a ser entrar en la máxima categoría del baloncesto nacional.