La afición prácticamente llenó el pabellón y propició la reacción cajista cada vez que se presentaron dificultades siempre bajo el unánime grito de ‘Sí se puede’
San Pablo tenía que ser una fiesta y así fue. El pabellón de la avenida Kansas City respondió al llamamiento del club, fomentado especialmente también por las peñas, y se vistió de gala para una cita crucial como la que deparaba el partido ante el CB Murcia. Como suele ocurrir cada vez que el equipo lo necesita, alcanzó prácticamente el lleno y la hinchada no paró de animar durante los cuarenta minutos. Incluso antes del inicio del choque, muchos aficionados, la mayoría pertenecientes a las peñas cajistas y sobre todo a la peña La Keka.
Los seguidores que se dieron cita en las instalaciones de San Pablo vibraron con el juego del Cajasol y su apoyo propició la reacción del equipo cada vez que se presentaron dificultades en el partido. La mejor prueba se encontró en los dos últimos minutos, cuando el clamor de la afición llevó en volandas al cuadro cajista hacia el triunfo pese a que el marcador indicaba una desventaja de cinco puntos. Cada vez que el CB Murcia apretaba en el electrónico, la afición enarbolaba los carteles de ‘Sí se puede’, un grito que se hizo unánime retumbando en San Pablo como en las mejores ocasiones. La victoria final mediando un último minuto de auténtico infarto fue el mejor premio a ese gran apoyo. Como se ha demostrado este domingo, Sevilla sí puede.