José Alfonso Fernández relata, desde Israel, cómo pasa el equipo ACB las horas previas al decisivo encuentro ante el Hapoel Jerusalem; el cuerpo técnico, se decidió a visitar Belén
Este martes, 21 de diciembre, afrontamos el último partido de la primera fase de la Eurocup, que disputaremos a partir de las 19:45 horas (hora española) contra el Hapoel Jerusalem. Como todos sabéis, el encuentro se celebrará el Jerusalem, adonde hemos llegado a las 7 de la mañana de hoy, lunes 20.
El viaje ha sido bastante largo. El equipo estaba citado a las 16:15 horas del domingo en San Pablo, hacia donde partimos hasta el aeropuerto sevillano. Tomamos el avión con rumbo a Madrid con media hora de retraso debido a que había ‘slot’, que traducido al castellano consiste en que, al haber mucho tráfico aéreo, se conforma una cola de salida o despegue; de manera que hasta que no le toca salir a tu avión, no hay nada que hacer.
Aterrizamos en Madrid sobre las 19:00 horas, pero dado que el enlace con Tel-Aviv no tenía prevista su salida hasta las 23:30 horas, el equipo contaba con una sala de descanso reservada en el hotel Auditorium. De esta manera se evitó el cansancio que supone estar casi cinco horas esperando en un aeropuerto. Tras cenar en el mencionado hotel, partimos para tomar el vuelo que, esta vez sí, salió a la hora prevista.
Aterrizamos en Tel-Aviv según lo previsto, es decir, a las 5 de la mañana. Los controles de seguridad son muy estrictos en Israel, incluso para viajes como el nuestro, de manera que dos de los componentes de la expedición, el capitán Tariq Kirksay y el entrenador ayudante Diego Ocampo, fueron sometidos a un riguroso control que retrasaron la salida hacia el hotel del grupo.
Una vez finalizados dichos controles, tomamos un autobús con destino, por fin, a Jerusalén, adonde llegamos unos 45 minutos después. Tras llegar al hotel, que se encuentra a las afueras de la ciudad, a eso de las 7 de la mañana, desayunamos y nos retiramos a descansar.
Tras el almuerzo, el cuerpo técnico se ha lanzado a la aventura y ha decidido salir a visitar el casco antiguo de la ciudad. Pero al planteárselo al taxista que nos ha tocado, éste nos ha planteado llevarnos hasta Belén para ver, en persona, uno de los lugares más importantes del cristianismo, el lugar donde nació Jesucristo. Sin dudarlo le hemos dicho que sí, tras lo cual hemos iniciado un breve pero intenso viajes hasta Belén.
Si el trayecto de Tel-Aviv hasta Jerusalén no tenía nada de especial, el de Jerusalén hasta Belén es todo lo contrario. Lo primero y principal, porque Belén es una ciudad controlada por la Autoridad Palestina, de manera que hay que pasar tres impresionantes controles de seguridad en un tramo de tan sólo 9 kilómetros, para conseguir llegar hasta allí. La verdad es que ha sido un viaje estremecedor, ya que a nuestra izquierda hemos podido contemplar, durante todo el trayecto, el impresionante muro de hormigón y alambre que el estado de Israel ha levantado para separar su territorio del palestino. Sin palabras.
Nuestro taxista, con grandes dotes de persuasión, ha conseguido pasar los controles con rapidez hasta dejarnos en Belén, adonde nos ha recogido una furgoneta que nos ha conducido hasta la Iglesia de la Natividad que está construida sobre el mismísimo lugar en el que nació Jesucristo, y de la que os dejo algunas fotos.
Una vez en la Iglesia, creo que puedo asegurar que se experimenta una sensación increíble, se sea o no creyente. Para acceder al lugar donde se presume que nació Jesucristo hay que atravesar una mini-puerta de, aproximadamente, un metro de altura, y que ha obligado a uno de nuestros entrenadores ayudantes, Zan Tabak, a tener casi que arrodillarse para entrar. A través de un pasadizo se llega a un pequeño altar levantado concretamente al lugar del nacimiento. La atmósfera del lugar te envuelve de una manera especial. Sin duda es un lugar que merece la pena visitar al menos una vez en la vida.
Una vez abandonamos la Iglesia, hemos pasado por una tienda de tradicionales ‘souvenirs’ en la que hemos adquirido numerosos recuerdos. Sin tiempo para mucho más, porque entrenamos a las 20:30 horas, hemos procedido a realizar el camino de vuelta, de nuevo pasando los controles antes mencionados.
Tras el entreno nos retiraremos al hotel a cenar y descansar, porque el día ha sido muy largo. Mañana tenemos previsto entrenar a las 11:30 hora local, tras lo cual trataremos de buscar un hueco para visitar el casco antiguo de Jerusalén. Espero tener tiempo de contaros más.
Un saludo y ¡ojalá os demos una alegría con una victoria por más de cuatro puntos!
José Alfonso Fernández